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El Sacrificio del Niño Sol
En un tiempo anterior a la existencia del sol, el mundo se encontraba en tinieblas. En la zona de Heriepa, en las montañas de la tiera, vivían los Hewixi.
Habitaba entre ellos un niño tan mal querido por ellos, que lo perseguían constantemente, y algunos Hewixi lo acosaban, golpeándolo con palos. El niño caminaba tristemente por las montañas y entre los matorrales, jugando diestramente con su arco y flechas. Se sentía huérfano, ya que ni siquiera sabía quienes eran sus padres. Sin embargo, en sus andanzas por las montañas, se encontró con unas gentes, quienes en realidad eran dioses ancestrales. Le dijeron que se aguantara, ya que algún día llegaría a ser alguien muy especial. Esto pasó antes de que supiera que estaba destinado a convertirse en Tatata Nuitsíkame, Nuestro Joven Padre, El Sol. Un día mientras iba a encontrarse con los espíritus divinos, los guardias Hewixi lo atraparon y lo llevaron a un lugar, en donde se habían congregado muchos para verlo morir en un cazo de agua hirviendo. Metieron al niño en un gran cazo de agua hirviendo sobre el fuego. De lo alto se le apareció una señal a un guardia que estaba parado sobre la pila de madera, significándole que liberara al niño, puesto que ya había sufrido mucho. Pero el guardia ignoró esta comunicación telepática que venía de los dioses distantes y el niño murió. Cuando expiró, dió un suspiro y escupió sangre por la boca. Unas manchas aparecieron en la piel de los
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Hewixi, cubriéndolos de viruela (
etsá), y entonces se percataron de lo equivocados que habían estado al haber maltratado en estaforma al niño. El alma y el espíritu abandonaron al cuerpo moribundo; ahora ya era
Tatata Nuitsíkame, Nuestro Padre en su Incepción: el sol que nace. Bajo la forma de Espíritu, regresó a su acostumbrado lugar en las montañas, para dialogar con los dioses ancestrales. Estos le pidieron que se quedara en la superficie de la tierra y que buscara a sus padres quienes, según le revelaron, estaban todavía vivos. Nuestro Padre siguió el camino que le indicaron los Antepasados, para convertirse en Sol.
Artista: Tiburcio Carrillo Sandoval, aka Tutukila, 1974
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Explicación y traducción por Juan Negrín Fetter según la grabación con Tutukila Carrillo
Imagin y texto ©Juan Negrín Fetter 1973 - 2008, Derechos digitales e impresos reservados.