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El Nierika de Kauyumari
Por medio del nierika (disco del centro, arriba),Nuestro Hermano Mayor Venadito del Sol, Kauyumari, consiguió la vida y así se inició la vida en la tierra. Vemos como Kauyumari actúa en armonía con Tatei Werika Wimari, Espíritu del Cielo encarnado en forma de águila (centro). Kauyumari está sentado en una roca (abajo, derecha). Sus palabras viajan por un cordel que termina en una jícara votiva (margen inferior) y se convierten en energía vital representada como una flor blanca. Son las palabras que confió a Tatei Werika Wimari y por eso se le pone una cesta entre las piernas; en ella recibe las palabras y está rematada por las astas de Kauyumari, que la diosa recibe en su corazón.
Tatewarí, el Espíritu del Fuego, escucha a Kauyumari con las plumas que lleva en la cabeza, suspendido del borde del disco del nierika (derecha). Ambos están unidos a un petaquín (parte central a la derecha) y las palabras de Tatewarí representadas por puntos azules y rojos en la punta de sus dedos.
Nuestro Padre el Sol está suspendido a la otra parte del nierika (centro izquierda). Tanto él, como Nuestro Abuelo Fuego llegaron al borde del nierika, desde donde pudieron ver a Kauyumari desaparecer en el centro del nierika. En éste, el color blanco representa la espuma del agua; el círculo negro la visión en la noche; el amarillo, su
visión de la luz; y el rosa, la vida. Las palabras de
Kauyumari están alrededor del disco (puntos amarillos).
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Los dioses se mantienen por medio de su kupuri (alma), con su nierika, con su iyari (corazón/memoria) y con su tucari (energía vital). La deidad solar está ligada a Pariya, el Espíritu del Amanecer (figura naranja abajo y a la izquierda del águila central). Ambos están en la Tierra Sagrada donde el Sol se levanta. Ahí también se localiza el nierika de Kauyumari y Nuestro Bisabuelo Cola de Venado, con cuernos rojos, aparece en su templo (el espacio oscuro bajo el águila). Se le representa también como persona (frente a la figura naranja del Espíritu de la Aurora). En el templo está la figura de Nuestra Madre el Mar: una garza le trae un bule del que se hace una jícara votiva. La sangre del Venado Azul (al centro izquierda), da vida a las jícaras votivas y al Maíz, por esto una caña de maíz crece hasta encontrar sus patas posteriores (margen inferior izquierdo). El camino verde es una vena de agua sagrada para alimentar el alma. La Jícara de Nuestro Padre Sol está bajo las llamas del Fuego (arriba de Venado Azul) junto a la coriente de agua.
Watákame, el primer cultivador (izquierda arriba), fue compañero de Nuestros Antepasados. Dos bules con agua cuelgan de su cuello y las flores que lo rodean simbolizan palabras que no domina. La sangre del borrego representado frente a Watákame fue la primera que se derramó para permitir que las palabras de Kauyumari descansaran. La flecha emplumada sobre su cabeza encarna el espíritu que sale de ella. La serpiente (margen derecho) es la lluvia que surge de un árbol y se eleva transformándose en el Espíritu de la Lluvia (figura superior derecha). Este árbol de la lluvia dio vida a los Espíritus de Nuestros Antepasados y alimenta a Kauyumari a través de sus raíces.
Artista:
José Benítez Sánchez, 1974
1.22 x 1.22 m.
Explicación y traducción por Juan Negrín según la grabación con José Benítez Sánchez
Fotografía y texto©Juan Negrín 1973 -2008, Derechos digital e empresa reservados.